FUNDAMENTACIÓN

"La Maestría en Historia Socio-cultural recoge el desafío planteado por Roger Chartier en El mundo como representación. Historia cultural: entre práctica y representación de poner en diálogo la construcción cultural de lo social y la construcción social de lo cultural. Esto implica interrogar el modo en que las representaciones colectivas inciden en las prácticas divisorias que estructuran las sociedades del siglo XIX y XX, y al mismo tiempo analizar las condiciones sociales que enmarcan esas representaciones, materializadas y vehiculizadas en múltiples formas de expresión. La Maestría en Historia Socio-cultural recorta como objeto de análisis las prácticas de producción de saber, de producción identitaria y de poder, desde una perspectiva interdisciplinaria, con anclaje histórico como su denominación lo indica, que busca articular lo social, lo político y lo cultural, sin pensarlos como compartimentos estancos.

El campo de los estudios socio-culturales es tan vasto y ambicioso como fértil e indeterminado, como su propio nombre parece indicarlo. Los análisis sobre las representaciones y las prácticas socio-culturales se transformaron en objeto de interés de distintas disciplinas, como la historia, la antropología, la sociología, la filosofía, la lingüística, entre otros; y, como ya lo manifestó Norbert Elías en El proceso de la civilización. Investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas, hunden sus raíces en los viejos debates acerca de la civilización y la cultura.
Los hombres como colectivo, sus obras, producciones, sus gustos, sensibilidades, sus miedos, sus representaciones, sus cuerpos, sus dolencias, etc., constituyen objetos de órdenes de lo más diversos, los que en interacción con el espacio social parecen ser el blanco predilecto de los análisis y engloban aspectos que van de la cultura material, la vida cotidiana hasta lo simbólico o las representaciones sociales. En las producciones materiales y de sentido que construyen los distintos grupos humanos, se exhibe la marca de peculiaridades según el tiempo y el espacio, lo que habilita recorridos historiográficos diferentes.

La Maestría en Historia Socio-cultural pretende examinar menos la cultura en los términos que lo hacían historiadores y filósofos alemanes o franceses del siglo XVIII y XIX, para pensarla como un objeto analítico, de miradas combinadas (Burke: Formas de Historia cultural: 2000: 232-241, Burckhard: La cultura del Renacimiento en Italia, 1982[1860]). Desde fines de los años ‘60 y ‘70 las ciencias sociales y la historia, en particular, presentaron cambios que pueden percibirse todavía. Se produjo una suerte de viraje en los temas de interés, focalizándose la atención mucho más en aspectos relacionados con la cultura. Peter Burke caracterizó el fenómeno en términos de “giro cultural”  remedando ciertas transformaciones en el campo epistémico conocidas como “giro crítico” y “giro lingüístico”. Observaba que en particular en el mundo anglosajón se había generado una multiplicación de los “estudios culturales” (Burke: 231, Fredric Jameson: El giro cultural: 2002). En el campo de la historia nació una historia nueva/vieja que Daniel Roche llamó “historia sociocultural” (Dosse: La historia en migajas. De “Annales” a la “nueva historia”:1988: 175) que desplazó su objeto de interés hacia lo simbólico, los valores, las producciones culturales, el consumo, la distribución de los objetos culturales, hacia ciertos grupos y temas sociales, como los ligados a las sexualidades, el cuerpo, las mujeres, la locura, los sueños, los olores, la alimentación, las costumbres, la cultura material, etc, objetos todos poco atendidos, salvo raras excepciones hasta ese entonces. Roger Chartier caracterizaba semejantes transformaciones como un desplazamiento de la “historia social de la cultura a la historia cultural de lo social” (“De la historia social de la cultura a la historia cultural de lo social”:1993: 97-103).
Ciertos y determinados acontecimientos como mayo del ‘68, la caída de las certezas, la reintroducción del azar y el escepticismo, el retorno del sujeto, la impugnación de modelos duros como el nomológico-deductivo dentro del campo social, la vuelta a la narración, marcaron novedades significativas en el campo epistémico de la historia y las ciencias sociales. Los estudios socio-culturales parecieron haberse beneficiado con tales transformaciones, tanto en el contexto europeo como en el americano más allá de las dificultades o realentización por imponerse en nuestro país. Sin embargo, como se sabe, en los años ´60-´70 la historia produjo tal apertura al resto de las ciencias sociales, que de algún modo esas transformaciones fueron leídas por algunos, como un proceso de des-disciplinarización. Dosse decía que había perdido su condición de sustantivo, para convertirse en el adjetivo que cualificaba a otros enfoques disciplinares (La historia en migajas: 179; Revel: “Historia y Ciencias Sociales: una confrontación inestable”). Estas observaciones críticas impulsaron nuevas discusiones y cambios a fines de los ´80 produciéndose una suerte de proceso de “redisciplinarización”, no exclusivamente en el contexto francés, que en modo alguno pretendió desprenderse de los aportes de las otras ciencias sociales, tales como la antropología, la política, la sociología o la psicología, entre otros, y así problemas tan viejos/nuevos como la narrativa, la temporalidad, los cambios de escala, los enfoques temáticos adquirieron centralidad y justamente en ese sentido la propia complejidad de los desarrollos historiográficos iluminada por estas perspectivas puso de manifiesto las dificultades de pensar lo social y lo cultural de modo separado volviendo difusas ambas fronteras (Noiriel: Sobre la crisis de la historia: 1997:123-168) .

La Maestría en Historia Socio-cultural pretende transformarse en una oferta innovadora para los interesados en tales problemáticas, habida cuenta de la inexistencia de Maestrías en ese campo en la ciudad y la región y está dirigida a graduados no sólo de la carrera de historia, sino también de las ciencias sociales y humanas en general. La Maestría en Historia Socio-cultural surge en sintonía con un arduo y sostenido programa de actividades académicas del Centro de Estudios ‘Espacio, Memoria e Identidad’, perteneciente a la Facultad de Humanidades y Artes y a la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario. Este Centro, que ha venido desarrollando jornadas, cursos y ciclos de conferencias sobre temáticas ligadas a las prácticas culturales, ha sido interpelado frecuentemente por los participantes en esas actividades, señalando la ausencia y la necesidad de instancias de formación sistemática en esta área Por lo tanto, la Maestría intenta llenar un espacio vacante en los estudios de posgrado en historia y en especial los relacionados con la historia socio-cultural y los análisis de las prácticas y representaciones en ese campo. La Universidad Nacional de Rosario carece de una Maestría de estas características, y otras Universidades, si bien han desarrollado posgrados que abordan prácticas culturales, no están articulados en torno a una perspectiva histórica. Además, y más allá de constituir los estudios socio-culturales uno de los espacios historiográficos más innovadores, apenas si han gozado de atención en las carreras de grado o bien han ocupado un espacio menor respecto de otros enfoques, primando todavía los enfoques más económico-sociales o políticos que los socio-culturales y primando aún el modelo arquitectónico piramidal: economía- sociedad- cultura o civilización, puesto, sin embargo, en jaque desde el ´68 en adelante. Esta situación está en consonancia con los propios avatares políticos y político/académicos que han afectado a las ciencias sociales, en general y la historia, en particular, en Argentina y en esta ciudad y alrededores, donde, recién desde el retorno a la democracia, se ha logrado continuidad institucional en el desarrollo y fomento de ciertas áreas de trabajo, como lo señalara en 1986 Tulio Halperín Donghi en su ya clásico artículo de la revista Desarrollo económico, “Un cuarto de siglo de historiografía argentina (1960-1985)”.

Esta Maestría en Historia Socio-cultural se separa del modelo piramidal mencionado, haciendo suyo los desplazamientos que tan agudamente señaló Chartier en El mundo como representación (pp. 45-62) o también previamente diagnosticados, y desde una perspectiva diferente, por Michel Foucault en su introducción a la Arqueología del saber, presupuestos encontrados e inconmensurables respecto del ya aludido pero que deben ser respetados debido a que suponen, precisamente, elecciones epistemológicas. Para profundizar estos lineamientos, esta Maestría en Historia Socio-cultural está pensada de modo articulado con la carrera de grado de Historia de la UNR, de donde proviene un importante número de docentes que conforman su cuerpo estable, y como una instancia o ejercicio preliminar para aquellos que procuren continuar con los estudios doctorales. Al mismo tiempo apuesta por las perspectivas interdisciplinarias, buscando ampliar la formación de los graduados en el campo de las ciencias sociales y humanas, expandir los campos de investigación en ese sentido. La estructura de la maestría se articula con la trayectoria del CEEMI como generador de actividades de transferencia al medio.

OBJETIVOS

La Maestría en Historia Socio-cultural pretende generar docentes e investigadores provistos de herramientas históricas, teóricas y metodológicas que les permitan interpelar los procesos de producción, circulación y reproducción de las prácticas culturales. Apunta a la formación de docentes e investigadores con una alta calificación académica, a los efectos de jerarquizar la enseñanza en las instancias de grado y de posgrado.